Isla de Faial, con la Isla de Pico al fondo. Preciosas Islas las Azores. Viviria.
Es difícil calcular la intensidad de las emociones vividas a lo largo de la vida, que fue mas emocionante para mi, arribar a Martinica o la llegada a Azores, en mi primera travesía en Solitario de vuelta a Europa por el Atlántico Norte.
Emociones distintas, la primera emocionante con alegría, la segunda con miedo, por eso quizá noto fue mas intensa la de Azores. La coloco primero.
Llegada Azores
Cansancio físico a nivel del agotamiento, noche cerrada, viento racheado 25- 30 N. visibilidad reducida a cero por momentos y al rato buena visibilidad, mente confundida, si no es por mi buen amigo Altino Da Costa, de la Isla de Faial se me hubiera complicado mas de lo imprescindible.
Altino, con su amabilidad que le caracteriza sabiendo que estaba como a 20 millas de la Isla de Faial, tuvo la Santa paciencia de hacerme el seguimiento por radio, hasta que estuve atracado en el Puerto, me faltaran días en la vida para agradecérselo.
Tu llámame me decía, yo voy a estar en la radio toda lo noche... pero claro no me gusta molestar, a la media hora me llamaba
Antonio, Antonio ¿me recibes? ¿ por donde andas? con esa mezcla de Spanisportuges, tan característico
Le daba la situación, ¡estupendo! te quedan diez millas, -- eso lo sabia-- pero estaba confuso y cegado por las luces de Faial y, de la Isla de Pico, ¡totalmente confundido!, --él lo debería notar-- al final sobre las dos de la madrugada me vuelve a llamar.
-- ¿Por donde estas?.... Fantástico te quedan ¡dos millas!
--Si, si ya veo unas luces muy claras de la población pero aun no sitúo la bocana del Puerto.
-- Respuesta de Altino: Espera Antonio..., ¡espera!
¿ Teu ves as antenas con la luz vermelha en su parte superior?
-- Si Altino, las veo bien, le respondo
-- Estupendo, y luego de una parrafada en Portugués entiendo palabras sueltas como: vermelha , bonbordo y corazón... eso de bonbordo me descoloco aun mas.
No entendía lo de bonbordo, no sabia si me preguntaba si estaba navegando con el bordo bueno -- siembre hay un bordo bueno y uno malo cuando se navega a vela--, no entendía que tenia que ver en esos momento lo del bordo bueno.
¡Si! repetía: “Bon bordo ladu du corazón vérmelha, sangue...,” se le terminaban las palabras al pobre Altino para que lo entendiera, lado “ du corazón Antonio, ¡antenas ladu du corazón ¡ olvídate de las luces que ves, esas no son del puerto, tu estas a 2 millas y sesenta metros de profundidad,
Miro la sonda y sesenta clavado.
Las luces que yo veía, eran de un pueblecito con playa
unida al peñón de las antenas por medio de un istmo, justo detrás de ese peñón, el puerto
¡Al Fin!
Te entiendo... Altino te entiendo..., ahora te entiendo..., debo dejar las antenas por el lado del ¡corazón! por babor, color rojo, color de la sangre gracias amigo gracias. Bonbordo en Portugués, es Babor en Español. ¿Fácil verdad?, no se me olvidara en la vida, ¡lo que hace el agotamiento!
Una vez atracado, empezó a subir el viento, de buena me libre si hubiera decidido ponerme al pairo a la esperara que amaneciera, -lo que hubiera ocurrido si Altino no me ayuda-, le estaré eternamente agradecido, de todos modos la ¡adrenalina a tope! imposible mas, un poco mas y ya estas muerto, dormí como en mi vida, atracado frente a la policía a la espera de hacer los papeles de entrada.
Travesía genial, satisfacción sin limites mucho motor, no quise subir demasiado, me quede por el mar de los Sargazos que normalmente hay poco viento, si se acababa el viento, motor y palante.
Estuve de un tris, de no salir de Puerto Rico, miedo atroz, como paralizado, dudas ante si no había subido el listón demasiado, - era mi primera travesía en solitario- amigos que me aconsejaban: búscate a alguien que te ayude etc.
Al final salí el día previsto con, cielo caribeño -siempre amenazador-, ¡pero salí!... ahora o nunca pensé..., y ala suelto amarras; a excepción del incidente con un barco mercante, y los dos primeros días, -que ya relatare-, todo perfecto a mas no poder.
Mi Esposa se fue un par de días antes, para evitar la dureza de las despedidas.
Sin duda alguna, lo mas difícil de una travesía es tomar la decisión de salir ...