Ayer, con eso que no me podía mover, retome Mortal y Rosa de Umbral y entre otras cosas, para mi interesantes dice:
"Pero el niño es sagrado. La vida se sacraliza en los niños, tiene su instante celeste y único en la carne dorada del hijo. Hay una acumulación de pureza, una aglomeración de tiempo y presente en el cuerpo desnudo del niño, en su vida desnuda, una decantación de la luz y la palabra, y por eso la vida es sacrílega cuando profana al niño, cuando atenta contra el. La vida es suicida y necia cuando se encarniza contra el niño, se niega a si misma, y el mal de los niños tiene todo el horror de una profanación. Un niño enfermo es una blasfemia que profiere de por vida. Por el mal de los niños descubrimos que “la vida no es noble, ni buena ni sagrada”. Descubrimos lo que la vida tiene de alimaña ciega, de cebarse en si misma. Casi todos los movimientos del universo son estúpidos, y el atentado contra la vida del niño es una destrucción de la única sacralidad de su existencia.”
Hay mas por supuesto, pero creo es suficiente para reflejar el horror y rabia que siente Umbral ante el sufrimiento del hijo perdido. Me produce escalofríos al leerlo . No seguia mucho a Umbral leía sus artículos si me caían en las manos, pero ante Mortal y Rosa me descubro, a partir de hoy soy “Umbralista” (que bien quedo eso de umbralista.)