Probablemente esta fue ó será mi ultima travesía en Velero a Baleares, pero valió la pena, tengo un recuerdo imborrable, salida Villanova sobre las diez de la mañana, habiendo desayunado en mi granja habitual. Quería llegar de día a Formentera
Poco viento, pero suficiente para hinchar la mayor y el foque 1, además me permití arrancar y embragar el motor con mil vueltas, las baterías no estaban todo lo bien que hubiera deseado, y no quería se fundieran en la travesía, ( piloto, radar, nevera, congelador, luces, radio ect., gastan bastante).
Fantástico, mar entre través, y la aleta de babor, 12 máximo 15 nudos, hasta las seis siete de la tarde, que empezó a subir y aproarse un poco, entre través y ceñida; bien, pensé, es el Mediterráneo y no se puede pedir que dure mas de 10 horas un viento establecido ni en dirección ni en intensidad, continuo subiendo lento pero constante, se estableció un S. ssE sobre los 25 nudos, que me obligo a reducir unas vueltas el enrrollador de la mayor.
Mecagonla! con lo bien iba; alguna rachita de 30 sobre las 22:00 H. El coco empieza a calcular... S. ssE de 30 nudos, mar no muy formada, mi idea era doblar Tagomago sobre las 00:02 ufff, si aquí que estoy casi ya, al socaire de la isla empieza haber esto, cuando doble Tagomago el mar será importante de verdad, pensaba.
Me preguntaba: ¿Cambio o no cambio el rumbo?. Aun tengo tiempo para decidir, espera un poco me decía a mi mismo. Ya veía el Faro de Tagomago y se adivinaban las luces de la Isla,. Y continuaba dudando..., aun tengo tiempo de ponerme al resguardo de Ibiza por su cara norte y doblarla por Islas Bledas y la Conejera, mas que nada me preocupaban --de no cambiar el rumbo-- los Freus entre Ibiza y Formentera, allí baja el fondo de forma radical y se forma un mar complicado.
Hoy en día, con la perspectiva de unos meses, la verdad no se que dudaba, si era de libro, si cambiaba el rumbo seguro bajaba el mar, como así fue, pero me fastidiaba hacer mas millas de las necesarias.
Me decido, pongo rumbo a la Conejera y las Bledas al resguardo de Ibiza por su parte Norte, al momento, media hora mas menos , el mar se tranquiliza, ¡Bien!, ¡estaba cantado!, el viento baja algo pero se mantiene sobre 20 nudos, en este momento viene por aleta casi popa y baja rotundamente el aparente y, la sensación es que voy parado, pero no, miro la corredera 8,5 nudos!
Había parado el motor cuando subió el viento, 8´5 nudos era muy rápido, no me apetecía llegar de noche por la Conejera y las Bledas casi frente San Antonio, quiero llegar de día por allí, --una vez saliendo de Formentera hacia la península calcule mal y se me hizo noche cerrada justa antes de pasar y sinceramente lo pase mal-- enrollo un poco el foque, y nada lo mismo 8 nudos, ¡tengo que parar el barco! no quiero llegar de noche por allí! es complicado y no me apetecía abrirme para dejarlas por babor, reduzco mas vela, aun voy 7,5 nudos, tenia una corriente a favor increíble, pues nada saco casi toda la mayor dejo un pañuelo, ahí ya baje a 5 nudos, demasiado todavía, las cinco de la mañana y ya llego a ¡San Antonio!, ¡quiero parar! Reduzco foque, dejo otro pañuelito en proa, ahí se noto, me quede sobre 2,5 nudos que calculo era la corriente favorable!! Ni en puerto en día de calma el barco esta mas estable en el amarre, quieto quieto pero iba a 2´5 nudos.
Recuerdo perfectamente esa noche clara, de una belleza excepcional y mágica, noche de luna llena y, mi Halexandra avanzando como una sombra fantasmagórica por delante de la bahía de San Antonio, jamás se me olvidara; en aquellos momentos era consciente de que vivía un momento único e irrepetible, probablemente una de las experiencias mas bellas y que mas me llenaron de toda mi vida náutica. Preciosa la Bahía de San Antonio, con todas sus luces iluminándola, y yo deslizándome en un silencio que a mi me parecía sepulcral; increíble, genial me faltan adjetivos, pero... aun no amanecía y ya tenia a punto de mira todos los roquers de Las islas Bledas, estaba como a dos millas, aun pensaba debería tener que virar, pero no! justo, pero no fue necesario.
Al fin la noche quedó atrás, poco a poco fue rompiendo el alba, con lentitud una tras otra, las luces de la costa palidecen, un nuevo día se asomaba en el horizonte, ya podía atreverme a navegar visualmente, saco foque dos-tres-cuatro vueltas, un poco mas de mayor, y... zas! Corredera a 7 nudos. ¡Estupendo!.
Los canales que de noche se ven estrechos, de día pasan tres Queen Mary en formación, pero..., la prudencia es la madre de la ciencia.
Cuando salgo del abrigo de Ibiza, --por Es Vedrá -- ventarrón ventarrón, pero poco mar, como estaba previsto, me auto felicito, me doy ánimos, cuanto sabes Patrón y esas cosas..., a las 09:30 estaba amarrado en Formentera, habiendo perdido mas de un par de horas para llegar a mi isla de Invierno, de Verano y probablemente de la Eternidad. cansado pero amarrado, ya puede subir el viento pensé.
Bajo a tierra a mi perra Teckel, “Goa Princesa Halexandra”, mi tripulante, que se porto como siempre, muy bien no dijo ni muuuu, en 23 horas que duro la travesía y, ala a dormir los dos hasta las tres de la tarde .