En cierta ocasión habiendo partido ésta vez desde Tenerife, rumbo a Barbados, a las 24 horas de la salida, se nos rompió el piloto automático de viento, y dado que el piloto electrónico nos había dado infinidad de problemas hasta Canarias, decidí volver a Tenerife y dar por concluido el viaje. La rotura del piloto fue para mi la señal , debía abortar definitivamente el viaje y dejarlo para mejor momento.
Me acompañaba en esa ocasión, --aun no me había convertido en solitario puro--, un tripulante Murciano que me salió rana, si me descuido unas horas pierdo el Barco. Eso era sobre el año 84-85 del siglo pasado
A mi siempre me gusto pasar las Navidades en familia, y si por cualquier circunstancia estoy fuera, acostumbran a venir allí donde me encuentre. Ese viaje debía pasar la Navidad en el mar ya que salí sobre el 17-18 de Diciembre de Tenerife con rumbo a Barbados, salí tan tarde por culpa de una serie innumerable de problemas, que algún día relatare, hoy me centrare en el problema “Murciano”.
Al romperse el piloto pensé hasta aquí hemos llegado, casi me alegre, pasaría las Navidades en Casa !
--Tu tranquilo Antonio, volvemos a Tenerife, te llevas el piloto que te lo arreglen en Barcelona, me lo mandas , yo llamo a un amigo mío Murciano como yo, y te subimos el barco de nuevo a Barcelona, que te parece?
--Bien digo, me parece bien.
Una vez en Tenerife desmontamos el piloto lo cargo en el avión, regreso a Barcelona en plan sorpresa, me hacían navegando por el Atlántico y un par de días antes de Navidad llamo sin avisar a la puerta, se creían que era un fantasma, fantástico! Todos contentos...
--Mi esposa: Y el barco?
--Lo deje en Tenerife el Murciano me lo subirá, arreglo el piloto se lo mando, y él lo subirá con un amigo.
--Que dices! Y tu te fías de ese? Quien te dice que será así, no dices que se pasaba el día fumando porros?
--Bueno, eso no tiene nada que ver mujer
--No tiene nada que ver?
--Ese es capaz de parar en Marruecos y cargar unos kilos de “chocolate” para negociar una vez llegue a España, si lo cogen pierdes el barco. Lo sabias? Lo has considerado ?
--Mujer! Es golfo pero no tanto.
--No tanto? Bueno tu mismo, pero yo de ti no lo haría forastero, ya eres mayorcito de todos modos. Lo que tienes que hacer es arreglar el piloto, te lo bajas de nuevo lo colocáis y subís el barco. Me quede con la copla! Ya me veía el barco confiscado!
Pero... como soy tozudo, arregle el piloto y se lo mandé por agencia para que subiera el barco él, tal como habíamos quedado
--Te equivocas Antonio, tengo una corazonada no me fió del Murciano.
--Tanto me lo repitió que me entro un miedo atroz, y le hago caso. Contrato un nuevo tripulante y a las veinticuatro horas ya estábamos rumbo Tenerife para que me ayudara a subir el Alexandra desde Tenerife -esa es una travesía dura, normalmente con vientos en contra y en invierno...- bajar no es difícil subir si. Intuía que si al murciano le cambiaba los planes y no podía subir él solo, -que es lo que quería-, hubiéramos tenido problemas, y pensé... llego a Tenerife con un nuevo tripulante, le liquido incluyendo billete de vuelta a la península y aquí paz y allí gloria.
Llegamos al aeropuerto de Tenerife sobre las dos de la madrugada
Y... me encuentro al Murciano allí, me extraño, yo lo vi antes a el que el a mi, pensé... me viene a recoger mira que detalle a estas horas.
Cuando me vio se quedo pálido, petrificado,
_________________