Hace 20 años que vivo a las afueras de Villanova y Geltrú, a 2,5 Km. del centro.
Leona fue la primera que aprendió a saltar la valla para salir a “pasear” lo debió aprender del abuelo. En diferentes ocasiones tanto en coche como andando me la había tropezado en el centro de la ciudad hurgando los ¡containers! de la basura.
Eh! Leona! ¿Que haces aquí? ¡Venga para casa! Y...jajajaja prepárate para cuando llegue...Arrancaba como un galgo y siempre siempre, llegaba antes, -aunque yo fuera en coche- ella iba cortando por los campos. A veces la veía correr campo a traves desde el coche, era una carrera por ver quien llegaba antes.
Cuando llegaba ya la tenia allí, - para entrar debía de saltar una valla como de 2m.- esperando la correspondiente “bronca”, mucho orejas gachas, mucho mirarme a los ojos -diciendo no lo haré mas- jajaja, pero tranquila; ya que sabia no la iba a “sacudir”, que todo terminaba con una bronca, yo me hacia el ofendido, y no le dirigía la palabra durante unas horas, pero... no me la sacaba de encima hasta que no la “perdonaba”, cuando veía que ya cambiaba el tono de mi voz, se tranquilizaba, estoy convencido que si yo hubiera aguantado el tipo durante días sin hablarle, seguro la hubiera tenido “pegada” durante todo este tiempo.
Siempre digo fue una perra muy feliz. De su la ultima escapada casi diaria, no volvió. Ya le empezaban a fallar los reflejos -tenia como 9 años-, la anduvimos buscando días y días y nada. Recorrí todas las carreteras comarcales en 20Km. a la redonda varias veces, por si hubiera sido atropellada -creo ese fue su final- y nada.
Me quedó su recuerdo imborrable, y una hija... “ mi rusita”, -muy parecida a ella de carácter-, rusita murió de vieja.