Al leer La Carretera, pensé en dos novelas: El Viejo y el Mar y "Por quién doblan las campanas".Tanto el Viejo, como Robert Jordan como el padre protagonista en la Carretera, caminan con toda la dignidad de que son capaces a lo inevitable, aferrados a una esperanza que los sobreviva que está llena de incertidumbre, apenas una quimera. La Carretera no es sólo una novela impresionante acerca de lo que puede venir: es el más descarnado y profundo planteo de los grandes dilemas que hacen a nuestra existencia como especie.