lunes, 03 de diciembre de 2007
Costa da Morte

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No se porque ó si sé, me vienen a la memoria los recuerdos de la Travesía Baiona- Laxe, quizás la mas dura que he realizado y que por supuesto no volveré a realizar en Solitario.

Los sentimientos de angustia que me acecharon la noche que doblaba Cabo Fisterra difícilmente se olvidan. Mar navegable, mucho viento, pero corriente en contra superior a cinco nudos. Gracias a mi gran y buen amigo Rafael de Las Palmas de Gran Canaria, que con sus ánimos y experiencia, - gran conocedor de la zona profesiolnalmente-, por radio me insto a no retroceder, navegar a dos nudos ( era lo que avanzaba aunque la corredera marcara 7.5 N) - en diez horas son 20 millas Antoñito decia, y seguro saldrás del hilo de corriente que te tiene atrapado. Esta simple reflexión me dio ánimos para no retroceder, pon motor y si haces dos nudos por la mañana ya estarás fuera, insistía Rafael, así lo hice y así fue, pero la tensión que produce la soledad en un paraje tan inhóspito aunque mágico para cualquier navegante, con viento racheado de 35-40 nudos es inmensa. Valió la pena.

Al amanecer prácticamente ya navegaba a siete nudos sin motor, a costa de un agotamiento -mas psíquico que físico-, pero poder admirar en todo su esplendor la Costa da Morte increíblemente bella y agreste, fue la recompensa que recibí como “premio” por los sufrimientos de la noche anterior. Las explanadas de espuma blanca que salpican desde Cabo Villano, Muxia, Camariñas, Laxe-Corme, hasta Malpica son espectaculares.

Cuando divise las Cruces, en memoria de los percebeiros muertos, tuve un recuerdo emocionado, para los sacrificados marineros que deben de trabajar por aquella zona bellísima, pero muy dura con mal tiempo. Tuve suerte. Navegaba con muy buen parte.

Jamás se me olvidara cuando empecé a considerar recalar en Laxe para descansar, la amabilidad de toda las personas que contacte, vía radio ó teléfono (¡todo mujeres!),imagino notaban mi animo y necesidad de descanso, y una me llevaba a otra, hasta que por fin pude contactar con el puerto de Laxe para que me autorizaran fondear, todo fueron facilidades y explicaciones de los posibles peligros, para que la recalada fuera un éxito. No lo olvidare en 100 años...

Dormí como un lirón, cuando despuntaba el alba subí velas para la siguiente y ultima etapa. Gijón.

halexandra@terra.es
Publicado por A1943 @ 19:36
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