Me he autoregalado una barquita menorquina. Una monada. Me da pereza sacar mi Halexandra para “pasear”, además lo he puesto en venta, difícil será encontrar comprador, -a pesar de estar inmaculado- ya que está equipado para solitario y con extras muy especiales.
Decidido, termine las grandes singladuras.
Pero cuando veo los días tan extraordinarios que pierdo de estar un par de horas en el mar y mas ahora en invierno me entra nostalgia. Con los años intento cada vez mas, vivir el día a día, y mi día día pasa en éstos momento en salir a la busca -tantas veces como me sea posible-, de esa soledad que tanto me atrae, y que solo me la da el mar; la otra la soledad en compañía, me aterra.
La bautizare con Martinica, mi primera travesía oceánica recale en Fort de France (Martinica), y mi ultima nieta es Martina, o sea
M a r t i n i c a será su nombre.