Gran éxito de la manifestación de la familia promovida por los Obispos. De entrada a estado, un poco, bastante, muy mucho politizada, esta manifestación. Con todo el dolor de mi alma, por una vez y sin que sirva de precedente estoy de acuerdo con nuestro Bermejinski particular.
Hay mucha hipocresía en torno a la palabra “familia”. Yo creo en la familia sin duda, pero a la vez soy escéptico, -como siempre contradictorio- ya que los vínculos de sangre no los veo determinantes. Si son determinantes las actitudes de sus miembros. Podría considerar a alguien de mi “familia” sin tener vínculos de parentesco.
Muchas familias están condenadas a soportarse, y se rompen a golpe de celos y rencillas. El parentesco no garantiza el cariño. Pocas familias resisten a la prueba del reparto de una herencia.