
En su atalaya del Halexandra. Formentera. Mi mejor alarma
Goa (Princesa del Halexandra). Si el tiempo que le he dedicado a ella, les hubiera dedicado la mitad de tiempo a cualquiera de las otras perras que tuve, por ejemplo a mi querida Margarita ( Schnauzer mediano), probablemente con Margarita hubiéramos podido actuar en un circo.
El teckel es una raza absolutamente especial, de gran inteligencia como el Schnauzer ó incluso más -que ya es decir-, pero tozudos, difíciles de engañar con un caramelo... Para acceder a un Teckel hay que tener cierta experiencia “perruna”, ya que te puede aburrir, a mi me hace caso, estoy encantado con ella, molesta poco, y con una vez que seriamente le llames la atención, no vuelve a repetir el error.
Conoce mis estados de animo, si estoy haciendo algún “bricolaje”, sabe no es momento de jugar, se sienta y me observa atentamente a unos metros de distancia, -debe de pensar que es la distancia de seguridad-, nunca a recibido..., bueno si, una vez recibió un buen morrazo, para que abriera la boca. La abrió.
Ahora simplemente con un cambio en el tono de voz, tiene que allanarse, no hay con ella otro sistema, seria imposible mantenerla a raya. Mi nieto alucina cuando me hace caso.
A veces “jugamos” a ver quien engaña a quien, le gusta estar a mi lado, siempre está a mí lado. Sentado en el ordenador, con la mano puedo abrir la puerta de la terraza, el juego consiste en : Le doy una galletita de estas de premio en la boca, y la próxima abro la puerta de la terraza y se la tiro fuera, como a dos, tres metros de la entrada, ella hace ver que no la ve, pero la mira de reojo ( le encantan esas galletas), sabe que si va a buscarla le cierro la puerta y se queda fuera, pues bien... si no voy rápido tiene tiempo a salir pillar la galleta y entrar. Jajaja. A la mínima que me descuido, es un rayo. Me da miedo cerrarle la puerta y pillarla en medio.
Eso está al alcance de pocas razas, sabe cuando me he relajado observándola. Si se queda fuera pierde y no hay mas galletas, si tiene paciencia, que la tiene, y espera el momento adecuado gana, y le echo otra, me ha llegado a coger hasta tres.
A veces la pruebo, la llamo, por supuesto no viene, parece sorda, la vuelvo a llamar sin alzar la voz, simplemente con un gesto con el dedo, aquí, !ven aquí! A la tercera vez, ya se da cuenta que va a tener que venir, viene y se queda como a tres metros, no no mas aquí, un pasito mas, no no, mas , otro pasito, jajajaj, hasta que al final llega, es como un ritual.