martes, 08 de abril de 2008




Es tanto el peso de mi alma, que ningún pensamiento puede transportarla, y no hay alas capaces de elevarla a lo inmaterial. Si se conmueve, parece acariciar el suelo con sus alas, como el vuelo bajo de los pájaros cuando presienten la tormenta. En mi pecho anida una opresión, un temor que adivina un terremoto.

Sören Kierkegaard


Publicado por AntonioAsensio @ 17:24
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