No entiendo, la línea del editor al omitir cualquier referencia a su argumento, cuando en realidad, casi en la contraportada ya te insinúa algo, y no hace falta ser muy sagaz cuando antes de terminar, las primeras diez páginas, sabes perfectamente por donde va a derivar la historia. Marketing puro
De fácil lectura, sencillita sencillita...,pero se deja leer, no creo pase a la historia de la literatura, como puede ser el Diario de Ana Frank.
La ingenuidad del protagonista, Bruno , hace pensar que el joven autor irlandés, John Boyne, haya querido orientar la novela más bien a un lector muy juvenil.