sábado, 30 de agosto de 2008


Sorprende la entereza con la que Beatriz Reyes narra la trágica experiencia que el pasado miércoles le tocó vivir. Esta canaria de 41 años viajaba en el asiento 5D del vuelo JK5022 de Spanair. El mismo que le costó la vida a 154 personas y del que ella salió prácticamente ilesa, con una fractura en la pierna derecha. «El 20 de agosto volví a nacer» dijo ayer al recibir el alta médica.


Es la segunda superviviente que sale del hospital y sus primeras palabras fueron para los familiares de las víctimas y de los 16 heridos que siguen hospitalizados. A ellos les transmitió su «fuerza y alma» y espera que algún día puedan «tomar unas cañitas juntos». El equipo médico del Hospital Infanta Sofía, donde permanecía ingresada, destacó la templanza que mostró desde el primer momento. Ella «nos dio el móvil de las personas a las que quería que llamáramos. Le temblaba menos la voz que a nosotras mismas».


Momentos de confusión Para Beatriz todo lo que ocurrió una vez que supo que iba a tener un accidente es una auténtica maraña de recuerdos confusos. Según cuenta, al despegar, en el avión se vivía un ambiente normal y, aunque «no iba con tanta velocidad, no sentí nada» raro. Pero «cuando el avión giró el ala me dije que allí pasaba algo extraño. Me cogí a mi sillón y oí gritos, pero no recuerdo nada». «Fui consciente de que era un accidente cuando el estómago me subió y me bajó y sentí un golpe». Segundos después la tragedia ya había invadido el aeropuerto de Barajas. «Respiré hondo y di gracias a mi angelito de la guarda».


Beatriz estaba viva y no sólo tuvo el valor de arrancarse un trozo del pantalón para hacerse un torniquete en la pierna y cortar la hemorragia sino que, además, salvó la vida a dos niños que se encontraban atrapados bajos los asientos. Pese a todo, ella no quiere que la miren como a una heroína: «Creo que todo el mundo acudiría en ayuda de alguien que la pide». Beatriz regresará hoy a Las Palmas de Gran Canaria con una «inmensa alegría porque he vuelto a nacer, pero también con una inmensa tristeza porque otros no pueden contarlo». Hasta las islas llegaron ayer diez féretros y eso es lo que mayor contradicción genera en Beatriz: «Siento que estén llorando a sus víctimas y yo llegue caminando".
Ahora sólo quiere «terminar y saber toda la historia. Cerrar este capítulo, sacar las cosas positivas y seguir adelante». Deberá continuar con el tratamiento psicológico, aunque se siente preparada para embarcar en un avión y volver a su isla para olvidar «esta mala experiencia».


De los periodicos

Publicado por A1943 @ 7:26
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