



Elvis Presley, Noche de Paz
No me gustan los escritores que escriben como si se trataran de encíclicas, poco menos que ex-cátedra, Antonio Gala es uno de ellos, cae en la prepotencia que a veces critica, no por ello, dejo de reconocerle su enorme talento, y su gran aportación a la literatura de la ultima mitad del siglo pasado, como digo no me gusta en líneas generales, a veces si comparto la opinión, de su columna de El Mundo. Hoy sin ir mas lejos, deja una serie de reflexiones, que suscribo en su integridad.
Empieza su articulo con una disquisición sobre la palabra soledad, y de las acepciones en español, que solo hay una, para indicar uno de los sentimientos mas comunes en las personas, a pesar de que alardeamos que nuestro idioma es rico, y generoso en palabras para poder indicar la misma cosa, para soledad solo una... soledad . Los Ingleses, comenta, distinguen entre solitude, para el aislamiento que se busca como sosiego y auto compañía, y loneliness para el que nos imponen y nos parte por el eje ( me gusta esta descripción de que nos parte por el eje...), todo lo anterior lo emplea como preámbulo para decir, lo que realmente quiere decir sobre la Nochebuena, y cito textualmente:
Las nochebuenas son confusas o ruidosas u odiadas: es una fiesta personal y ambivalente. No todos tienen la audacia de vivirla como les gustaría. Yo les aconsejo que lo hagan; que no se sacrifiquen ni se violenten por los otros. Es fiesta que abre el invierno: mas interior por tanto y ha de ser abrigada. Y en religión es fiesta trascendente y a de ser pensativa. La familia no es una panacea. La nochebuena no ha de ser una juerga aburrida,. En comer y beber juntos y cantar, no esta la solución. Y yo digo: Pues claro que no.
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