Amanecer - Formentera desde Halexandra
“Sin ilusiones la humanidad moriría de desesperación o de aburrimiento” Anatole France.
Hay que saber vivir sacándole el máximo jugo a la vida. En eso estriba la felicidad, ya que felicidad e ilusión, casi siempre acostumbran a caminar juntas. Si has experimentado una vez la ilusión, haces lo posible por volver a reencontrarla.
Los beneficios que nos reporta estar ilusionados, son tan grandes, que cuando se pierde ilusión, entramos en un estado de desgana, de apatía, que nos hace infelices, y ó desgraciados.
Simplificando como es mi costumbre pienso que la depresión, se caracteriza básicamente por la falta de ilusión y por la desconfianza en la vida y en uno mismo. Para mi, una buena forma de prevenir la tristeza ó la depresión, consiste en dotarse de una gran dosis de ilusión y optimismo, que nos permita ver aquellos aspectos más positivos de la vida.
Con la ilusión, cualquier fracaso ó decepción, puede resultar positivo, enseña una lección concreta de la que cabe aprender algo, ya que el sufrimiento es necesario para la maduración de la personalidad. Probablemente su mejor aliado.
Si los años arrugan la cara, el carecer de ilusiones arruga el alma, y uno se vuelve viejo. La juventud no depende de los años, (sic), sino de la frescura y lozanía de los planes por cumplir. La ilusión es uno de los sentimientos más fértiles para avanzar, y sobrevivir. Si estas ilusionado te elevas por encima de la realidad por difícil que ésta sea. Tener ilusión es estar vivito y coleando, que diría un castizo.
Resumiendo.
La ilusión da ganas de vivir, y hace crecer las alas de nuestra alma, si estás ilusionado no te asusta el futuro, y ves el lado positivo y aprovechable de la realidad, es como sentirse hipnotizado ante aquello que queremos conseguir.
Yo lo veo así
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